ECYD

Los 5 amores del ECYD

Amor a María

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19). Por ello, el adolescente del ECYD busca amar a la Santísima Virgen María como su Madre (cf. Jn 19,27), con detalles filiales y con ternura, confiándose a su cuidado e intercesión1 y buscando imitarla en sus virtudes.

Amor a la iglesia y al Papa en el ECYD

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19). Por ello, el adolescente del ECYD busca amar a la Iglesia sintiéndose parte viva de ella y colaborando en su misión evangelizadora; y al Papa, Vicario de Cristo, conociendo y difundiendo sus enseñanzas y secundando sus iniciativas.

Amor al prójimo

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19).

Por ello, el adolescente del ECYD busca amar a su prójimo (cf. Lc 10,27-37) viviendo la caridad y colaborando ardientemente con Cristo para que todos encuentren en Él la plenitud de sus vidas y se salven (cf. 1Tm 2,3-4).

Amor al ECYD

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19). Por ello, el adolescente del ECYD busca amar al ECYD como un don personal recibido de Dios para encontrarse con Cristo, crecer en la amistad con Él y ser su apóstol junto con sus amigos.

Amor a Cristo

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19). Por ello, el adolescente del ECYD busca amar apasionadamente a Cristo como a su mejor amigo, con fidelidad y generosidad. Este amor se alimenta de la Eucaristía y del Evangelio, y se cultiva en la vida de gracia y en la oración.

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19).

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